La banca ya no pregunta si adoptar blockchain, sino cuánto negocio perderá si no lo hace

Por Veronica Sanchez Medero, Global Chief of Capital Markets en Hiberus

Durante años, Jamie Dimon, CEO de JPMorgan Chase fue el gran escéptico de Wall Street respecto al ecosistema cripto. En 2017 calificó a bitcoin como “fraude”. En 2023 defendió ante el Senado estadounidense mayores restricciones para el sector e incluso en 2024, durante Davos, volvió a ridiculizarlo públicamente comparándolo con una “pet rock”.

Por eso, su carta anual a accionistas de 2026 no es simplemente una actualización estratégica: es una señal de mercado.

No porque JPMorgan haya cambiado de postura sobre bitcoin, sino porque Jamie Dimon reconoce algo muy relevante para la industria financiera: blockchain, stablecoins y tokenización ya representan competencia directa para la banca tradicional.

No los menciona como una tendencia tecnológica más, sino como fuerzas capaces de alterar estructuralmente pagos, trading, collateral management y asset servicing.

Y cuando el CEO del mayor banco estadounidense incorpora esta tesis dentro de su análisis competitivo principal, la industria debería prestar atención.

La amenaza no viene de bitcoin, sino de una nueva infraestructura financiera.

Durante años, gran parte del debate financiero se centró en si las criptomonedas sustituyeran al dinero fiat o si bitcoin pudiese convertirse en reserva de valor institucional.

Pero mientras el mercado discutía sobre volatilidad, regulación y especulación, el verdadero cambio ocurría en otra capa: la infraestructura.

Blockchain no está compitiendo con la banca por crear una nueva moneda; está compitiendo por rediseñar cómo se mueve, liquida y programa el dinero.

La propuesta de valor es clara:

  • liquidación prácticamente instantánea (T+0) frente a ciclos T+2/T+3
  • operativa 24/7
  • reducción drástica de reconciliaciones manuales
  • trazabilidad en tiempo real
  • automatización vía smart contracts
  • collateral programable y reusable on-chain

En otras palabras: no cambia solo el producto, cambia la arquitectura del mercado, es decir, menos intermediación, menos fricción operativa y mayor eficiencia de capital.

Según McKinsey, describe para este año que el posible punto de inflexión para stablecoins y tokenized cash en pagos institucionales, son que las stablecoins podrían provocar un cambio material en la industria global de payments, especialmente en pagos cross-border, treasury management e interbank settlement.

Los números ya no permiten ignorarlo. La narrativa ha madurado porque los datos empiezan a acompañar.

McKinsey indica que la oferta circulante de stablecoins supera los 300.000 millones de dólares en 2026 vs 30.000 millones en 2020 y las previsiones de mercado sitúan este segmento entre 2 y 4 billones de dólares para 2030.

Más relevante aún es que, aunque gran parte del volumen on-chain sigue vinculado al trading, se estimó que el volumen anualizado de pagos reales con stablecoins alcanzó los 390.000 millones de dólares en 2025, más del doble que el año anterior.

Dentro de ese volumen:

  • el 60% corresponde a pagos B2B
  • Asia lidera adopción institucional
  • casos de uso predominantes: supplier payments, treasury transfers y remesas corporativas

Esto desmonta la narrativa de que stablecoins siguen siendo una infraestructura puramente especulativa, es decir, ya existe adopción operativa.

 

Tokenización: de piloto a estrategia core

La tokenización es la evolución más transformadora.

Boston Consulting Group proyecta que los activos tokenizados podrían alcanzar aproximadamente 14 billones a 55 billones dólares en 2035 dependiendo del ritmo regulatorio y adopción institucional.

Además:

  • US Treasuries tokenizados alcanzaron 13.600 millones USD en abril de 2026, creciendo 170% interanual
  • tokenized money market funds duplicaron su volumen en 2025
  • stablecoins superan los 300.000 millones USD

BCG resume esta tendencia de forma clara: la tokenización está dejando de ser un experimento para convertirse en una nueva capa operativa de mercados financieros.

El motivo no es otro, que la tokenización permite convertir activos financieros tradicionales en activos programables: bonos, fondos monetarios, private equity, private credit, real estate y colateral.

Esto reduce tiempos, costes operativos y complejidad regulatoria/compliance vía automatización.

 

JPMorgan nunca estuvo fuera del juego

Lo más importante es confirmar que el mercado ya intuía: JPMorgan llevaba años construyendo esta transición.

Su plataforma blockchain, Kinexys (anteriormente Onyx), procesa más de 5.000 millones de dólares diarios y ha superado los 3 billones de dólares acumulados en transacciones, según datos públicos en 2025-2026.

Además, JPMorgan ha sido pionero en:

  • emisión de deposit tokens en blockchain pública
  • tokenización de treasuries y money market funds
  • uso de activos tokenizados como collateral on-chain
  • participación en Project Guardian junto a la Monetary Authority of Singapore
  • tokenización de fondos de private equity para banca privada

No es innovación periférica. Es infraestructura financiera en producción. 

Stablecoins: la batalla por los depósitos ya ha comenzado

Para la banca tradicional, las stablecoins representan algo mucho más sensible que una innovación de pagos: amenazan directamente la base de depósitos.

El verdadero impacto estratégico para la banca no es tecnológico, sino económico.

No es casual que casi todos los grandes bancos estén acelerando iniciativas propias:

  • Goldman Sachs en tokenización institucional
  • Citigroup en token services
  • BNY Mellon en digital asset custody
  • Santander y BBVA explorando activos digitales y tokenización en Europa

El motivo es que las stablecoins y tokenized money market funds amenazan dos pilares históricos del negocio bancario:

  1. Base de depósitos

Si corporates pueden mantener liquidez tokenizada, mover capital 24/7 y acceder a yield mediante activos tokenizados, parte del valor del depósito bancario tradicional se erosiona.

  1. Ingresos por pagos y settlement

Payments ha sido históricamente uno de los negocios más rentables del sector financiero.

 

Blockchain introduce una infraestructura paralela:

  • settlement más barato
  • menor dependencia de corresponsales
  • reducción de fees de intermediación

McKinsey ya habla de stablecoins como “next-gen payment rails” con capacidad real para alterar economics del sector payments. 

Regulación: el acelerador silencioso

No olvidemos que, durante años, la regulación fue la principal barrera, actualmente eso está cambiando.

Los tres grandes catalizadores regulatorios son:

  • MiCA en Europa
  • avances regulatorios en EE.UU. para stablecoins
  • iniciativas regulatorias en Asia (Singapur, Hong Kong)

Esta convergencia reduce incertidumbre y permite pasar de pilotos ha escalado institucional. La adopción ya no dependerá de la innovación tecnológica, sino de la claridad jurídica. Y esto cambia completamente la velocidad de despliegue.

No olvidemos que el blockchain no compite por atención, compite por infraestructura.

Marcando la aceptación explícita de que blockchain, tokenización y stablecoins forman parte del mapa competitivo de la banca global.

Esta tendencia no es una batalla entre banca y cripto, sino vemos como la banca adopto el blockchain para evitar ser desintermediada por ella.

La diferencia es crítica, hemos pasado de hablar de blockchain como innovación a hablar como infraestructura estratégica.

La tokenización no está entrando en banca; está redefiniendo cómo funcionará la banca.

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