Criptomonedas: ¿el oro digital?

Son términos habituales en los medios de comunicación económica. Su valor sube y baja drásticamente. Generan debate y son difíciles de entender. Las criptomonedas aparecieron hace más de una década en plena crisis financiera como alternativa al mercado financiero tradicional. Muchos ven en ellas una forma de democratizar el acceso a la financiación y de hacerla más transparente. Otros, acusan a las criptomonedas de generar una burbuja que pronto explotará como la crisis bancaria. Quizás sea la primera opción, quizás sea la segunda o haya una combinación de ambas. ¿Cambiarán el sistema económico tal y como lo conocemos?

Los orígenes de las criptomonedas

En 2008, un misterio (o misteriosos) programador creó el primer bitcoin bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto. El objetivo era crear un sistema paralelo al tradicional en el que una criptomoneda, es decir, una divisa digital, se pudiera usar para comprar y vender o como inversión sin necesidad de recurrir a intermediarios como los bancos. Bancos, que en esa fecha había demostrado su incapacidad para gestionar correctamente el dinero de los clientes. Desde ese momento, Bitcoin, la criptomoneda más conocida, empezó a desarrollarse de forma independiente y descentralizada. ¿Qué significa? Que no tiene el respaldo de ninguna institución, entidad privada o gobierno. No se rige por reglas que tienden a manipularse sino que es fruto del consenso de todos los que la crean. El reverso de la moneda, nunca mejor dicho, es la falta de garantía.

¿Cómo funciona exactamente?

Aquel misterioso Nakamoto, estimó que la cantidad (escasa) de Bitcoins: solo se crearán 21 millones de bitcoins. ¿Por qué este límite? Al igual que cualquier otro activo, la escasez le confiere un valor al mismo. Lo mismo ocurre con el oro y su valor. Esta escasez por defecto va acompañada de una creación predecible y estable en el tiempo.  

Estas criptomonedas (pongamos como ejemplo las bitcoins aunque existen cientos de tipos diferentes de criptomonedas) funcionan a través del blockchain, que actúa como una base de datos que registra todas las operaciones como un gran libro de contabilidad que pertenece a miles de usuarios.  Son precisamente sus propietarios los que validan cada operación que queda registrada. A través del consenso, se evita la manipulación de las transacciones.

El valor de estos bitcoins es altamente volátil. En la actualidad su valor es de miles de dólares por lo que algunos compradores solo pueden acceder a una parte del bitcoin (llamado satoshis o sats) a través de plataformas de intercambios. En cualquier caso, los bancos están fuera de esta ecuación. 

¿Cómo se crean las criptomonedas?

Dentro de la red de blockchain, miles de ordenadores conectados a la red de nodos trabajan para resolver problemas matemáticos muy complejos (algoritmos) -estos ordenadores consumen grandes cantidades de energía eléctrica y ejercen un enorme impacto medioambiental – Al resolver estas operaciones, a modo de recompensa, reciben un bitcoin. Estos procesos son difíciles, en realidad se trata de buscar una aguja en un pajar. Por eso se les llama “mineros”, de ahí la expresión “minar o crear bitcoins”.

¿Cómo comprar una criptomoneda?

Las criptomonedas pueden comprarse a través de un bróker (con comisiones), un exchange con un libro de órdenes o en plataformas de exchanges DEX (entre usuarios). En cualquier caso hay que tener en cuenta que hay muchos tipos de criptomonedas y que cada una de ellas tiene una función.

Tipos de criptomonedas

No todas las criptomonedas son iguales, ni todas son bitcoins ni todas tienen el mismo objetivo. ¿En cuál invertir? En un primer grupo encontramos las criptomonedas que se parecen mucho al dinero “tradicional”, como es el caso del bitcoin que actúa como un valor de refugio. Su hegemonía es indiscutible, aunque hay competidoras como Dash (más barata que bitcoin), Bitcoin Cash (intercambio), Monero (transacciones privadas), Litecoin (pruebas que se implementan en bitcoin) o Dogecoin entre otras.

El segundo grupo son las criptomonedas de Blockchain con tokens que representaran otros activos como los llamados smart contracts. Por ejemplo, en el sector legal son útiles ya que exigen el cumplimiento de una norma para que se cumplan. No se confía en un tercero. La plataforma Ethereum es la más conocida – en la actualidad hay cierta saturación y falta de escalabilidad- permite crear productos financieros o contratos inteligentes. También son similares Cardano, Polkadot o Tron.

En tercer lugar están las criptomonedas Token que puede estar o no incluidas en otra plataforma y que ofrece una funcionalidad o beneficios por usarlas como reducciones de coste o rentabilidades. Por ejemplo, Storj o Binance Coin.

Un paso más son las criptomonedas security, un tocken para invertir y tener beneficios directos con una regulación estricta. Por último, las Stablecoins, que son criptomonedas con una representación fija de 1 dólar como la USD Coin, Tether o Dai. Son muy útiles en el trading ya que evita pasar al mercado tradicional con los costes añadidos. Entre las tendencias más interesantes, está la tokenización de inmuebles.

¿Qué ventajas ofrecen las criptomonedas?

Los bitcoins por ejemplo, son unidades únicas e irrepetibles. Permiten realizar pagos rápidos, sin intermediarios (y por tanto, sin costes añadidos), envíos a otros países y ofrecen rentabilidad a largo plazo. Cada vez más las criptomonedas están ganando aceptación entre los bancos de inversión. Además, estas nuevas divisas digitales simbolizan para muchos, la justicia social y económica, especialmente para los países y ciudadanos con economías deprimidas y devaluadas.

¿Qué riesgos tienen las criptomonedas?

El valor de las bitcoins está sometido a grandes vaivenes. Su valor es excesivamente volátil por lo que si no los inversores no gozan de conocimiento en materia económica pueden sufrir graves pérdidas sin garantías. Además, las operaciones no son reversibles.

Con apenas una década de vida, el mundo cripto está destinado a redefinir la relación con la economía, el dinero y el poder de otros actores que hasta el momento han marcado las reglas del juego. Aún es un mercado joven y la especulación es una de sus grandes barreras. Los próximos años serán decisivos para entender y reglar el funcionamiento de las criptomonedas.

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